martes, 5 de marzo de 2013
Mas que vidrio
Casi todos tenemos a alguien que sabe esos pequeños detalles, aún lo mas recóndito de nuestro ser, en mi caso ese alguien se había vuelto "algo especial" y dado un giro radical a lo que se llama vida. A mí, una chica común, de estatura mediana, cara ovalada, labios algo gruesos aunque pequeños, piel trigueña que combinaba con mis oscuros y redondos ojos que se esconden detrás de aquellos vidrios que me hacen ver el mundo tal cual es, como dije antes, son “algo especial”.
Una tarde aconteció algo que pocas veces me ha ocurrido, al parecer muchos tenían cierta curiosidad por verme sin aquellas gafas. En sus intentos fallidos de pedirme que me las quitara, optaron por hacerlo con sus propias manos, pero a esta intención se le sumo mi repentina reacción, pues al ellos tomarlas por los extremos -que dulcemente en todo el día abrazaban mis sienes- me resistía e inclinaba mi cabeza hacia la dirección en que halaban, como tratando de mantenerlas en su lugar, tal como las había llevado por 10 largos años.
Sin ellas mi vida se veía volcada, eran mis ojos, las ventanas que muchas personas no podían traspasar, aquellos vidrios gemelos que reflejaban las imágenes que se encontraban a mí alrededor, el marco reflejaba aquella simpleza por la que a veces me caracterizaba, su neutralidad en el color daba un aire de intelectualidad que de hecho, no me hacía mal. Pocos son los que me ven desprenderme de mis ojos en un día cualquiera, su ligereza no se compara con nada y esta quizás es una buena razón para seguir manteniéndolos conmigo.
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